La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, es un órgano intergubernamental del Sistema de Naciones Unidas que tiene por vocación “construir la paz en la mente de los hombres mediante la Educación, la Cultura, las Ciencias Naturales y Sociales y la Comunicación. La UNESCO es un laboratorio de ideas que marca estándares para establecer acuerdos a escala mundial relativos a los principios éticos. Desempeña un papel de centro de intercambio de información y conocimiento. Ayuda a los Estados miembros en la construcción de sus capacidades humanas e institucionales en sus diferentes ámbitos de actuación y promueve la cooperación internacional en materia de Educación, Ciencia, Cultura y Comunicación entre sus 193 Estados miembros y sus 6 países asociados”.
Para alcanzar estos objetivos, y desde el punto de vista orgánico y funcional, la UNESCO se estructura alrededor de tantos programas como sectores abarca, y funciona a partir de su sede central en París y desde las oficinas regionales “multipaís” y las oficinas regionales temáticas. Además, cada uno de los países miembros establece una Comisión Nacional de Cooperación, que tiene por función garantizar la coordinación de los entes nacionales y el enlace permanente con las oficinas regionales y la sede central.
Se trata pues de una estructura compleja, con expectativas y objetivos muy amplios y de largo alcance, que se fundan sin duda en una loable declaración de principios.
En ese sentido, la UNESCO es y debe seguir siendo un importante aforo internacional para Venezuela. La pertinencia de sus principios y su cercanía con los principios de justicia social de la Revolución, pueden y deben ser utilizados a favor de la proyección internacional de los alcances del Gobierno Bolivariano. De hecho, este debe ser el objetivo fundamental de la Comisión Nacional de Cooperación con la UNESCO en Venezuela: proyectar y conseguir el reconocimiento de los logros de la Revolución Bolivariana en el seno de la organización.
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